El panorama de la propiedad intelectual en Chile está experimentando una actividad significativa. Para finales de julio, el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) de Chile había registrado 29,787 solicitudes de marcas multiclase. Esta cifra representa un aumento del 18.17% en comparación con el mismo período en 2025, sumando 4,580 nuevos registros al expediente. Marca el volumen más alto para un período de enero a julio desde 2021, señalando una robusta demanda de protección de marcas en la región.
Mejoras en la Eficiencia del Examen
A pesar del aumento en el volumen, INAPI ha logrado mejorar su eficiencia operativa. El tiempo promedio requerido para examinar nuevas marcas registradas se redujo a 5.5 meses, una disminución de 2.2 meses respecto al año anterior. Para las solicitudes que no enfrentan objeciones u oposiciones, el proceso es aún más rápido, con un promedio de solo 4.1 meses.
Para las empresas internacionales y locales por igual, estas mejoras en los plazos son críticas. La velocidad en el registro de marcas impacta directamente en la capacidad de una empresa para proteger su identidad de marca antes de que los competidores puedan establecer marcas similares. Sin embargo, el volumen trae consigo complejidad. A medida que aumenta el número de solicitudes, también aumenta la probabilidad de conflictos, haciendo que el monitoreo de marcas sea más esencial que nunca.
La Regla de los Cinco Años de No Uso
Un cambio regulatorio crítico se aproxima y redefinirá la forma en que las empresas gestionan sus carteras de marcas. A partir del 9 de mayo de 2027, terceros podrán solicitar la cancelación de marcas que no hayan sido utilizadas de manera genuina durante cinco años consecutivos. Esta disposición se alinea con estándares internacionales destinados a eliminar marcas "inactivas" de los registros y garantizar que los derechos estén vinculados a una actividad comercial real en lugar de acumulación especulativa.
Para los propietarios de negocios, esta nueva normativa crea una obligación estricta de mantener pruebas de uso. Confiar únicamente en los certificados de registro ya no es suficiente para garantizar la seguridad a largo plazo. Las empresas deben conservar sistemáticamente evidencia de explotación comercial. Esta documentación debe incluir:
- Facturas que muestren ventas de bienes o servicios bajo la marca.
- Catálogos de productos y materiales promocionales distribuidos en el mercado.
- Registros de sitios web, incluyendo páginas archivadas y escaparates digitales que exhiban la marca en comercio.
- Registros de uso por parte de licenciatarios o distribuidores autorizados, asegurando que el uso por terceros cuente para el cumplimiento.
Implicaciones Estratégicas para la Protección de Marcas
La intersección entre el aumento de solicitudes y una aplicación más estricta de las normas crea un doble desafío para las empresas: adquirir derechos rápidamente mientras los mantienen de manera rigurosa. El incremento en las solicitudes sugiere un mercado competitivo donde es más probable que ocurran confusiones. Sin una vigilancia de marcas registradas constante, las marcas pueden infringir inadvertidamente nuevas marcas o no lograr detener a competidores que se beneficien de convenciones de nombres similares.
Además, la inminente regla de no uso subraya la importancia de una gestión activa de marcas. Las marcas no son activos estáticos, son herramientas dinámicas que requieren un compromiso comercial constante. Las empresas con marcas inactivas en Chile deben decidir si reanudar su uso o abandonar la marca para evitar costosos procesos de cancelación.
Pueden aplicarse excepciones al requisito de no uso si la comercialización fue impedida por obstáculos regulatorios o administrativos fuera del control del titular. Sin embargo, probar tales impedimentos requiere una justificación legal y fáctica detallada. Las empresas deben consultar a asesores legales para evaluar sus circunstancias específicas mucho antes de la fecha límite de mayo de 2027.